miguel's profileEl nido del jilgueroBlogLists Tools Help

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    11/06/2007

    Rincones del mundo: Newcastle, una ciudad de puentes y diversión

    Newcastle upon Tyne, que a menudo se denomina simplemente Newcastle, es una ciudad del condado de Tyne and Wear en una región conocida históricamente como Northumbria y actualmente llamada el Noreste de Inglaterra. Newcastle tiene 259.000 habitantes censados en el 2001, pero, sin embargo, dicho número se triplica si se tiene en cuenta toda el área metropolitana, con las ciudades de North Tyneside, South Tyneside y Gateshead. Newcastle se halla en un entorno espectacular, en las escarpadas orillas del río Tyne; tanto si se llega por carretera como si se hace en tren, se disfruta de una panorámica impresionante.

    Al norte de la ciudad encontramos un espacio verde muy bonito llamado Town Moor, donde los antiguos habitantes criaban ganado. El desfiladero de Ouseburn en el este de la ciudad es también conocido como Jesmond Dene y constituye otra de las diversas áreas recreativas de la ciudad. Armstrong Park y Heaton Park, alrededor del valle Ouseburn, completan la imagen y dejan maravillado a cualquier visitante.

    Los habitantes de Newcastle son llamados Novocastrians, pero hoy en día el término “Geordie” se ha vuelto mas popular dado que es como se llama al dialecto, muy semejante al escocés, que allí hablan.

    El Castillo Nuevo que dio nombre a la ciudad fue construido por los normandos sobre una antigua iglesia anglosajona en 1080. Aún se puede ver su torre del homenaje y uno de los portones. Abajo, en los muelles, es donde aguarda el mercado de los domingos por la mañana a cualquiera que quiera buscar algo barato. Cuando se come fuera se puede elegir entre platos tradicionales de pudding o pasteles de stottie, o las delicias de los chef más prestigiosos que llegan a Newcastle. Después, para bajar la comida y beber un poco de la cerveza tradicional, Newcastle Brown, la elección de un bar o un club es asombrosa y terriblemente ardua. Newcastle tiene reputación de ser una ciudad que ama la diversión. Es más, dicen que se encuentra dentro de las 10 ciudades mas fiesteras del planeta. La mayoría de los clubs se encuentran localizados en tres zonas principales. La más antigua es The Big Market, seguida por Quayside, una espectacular mezcla de arquitectura moderna y clásica, y el nuevo complejo "The Gate". Para el que quiera algo más relajado puede elegir, por ejemplo, entre un paseo disfrutando de la brisa a lo largo de Whitley Bay, a un par de millas al este, o un refrescante paseo en bici, justo en dirección contraria, hacia Pennines, una zona de una belleza natural extraordinaria.

    Desde el Gateshead Millennium Bridge hasta el centro Baltic de arte contemporáneo, la urbe saca el máximo partido a su encanto. Una vez estuvo en la vanguardia de la innovación industrial del siglo XIX, ahora está en la vanguardia de innovación técnica, ocio y cultura.

    Londres ha dejado de ser el punto de referencia en el Reino Unido para conocer lo que está ocurriendo en el país en lo que se refiere a nuevas propuestas culturales. Hay que ir a Manchester o Glasgow para saber lo que ocurre en artes plásticas o música, pero si se quieren conocer las últimas obras de arquitectos como Norman Foster y Terry Farrell o las esculturas más ambiciosas de Antony Gormley o del desaparecido Juan Muñoz, el lugar apropiado es Newcastle-Gateshead.

    A pesar de que durante siglos el río Tyne pareció impedir el crecimiento de las ciudades que romanos y normandos habían fundado en su desembocadura, desde hace unos años éste es el aglutinante de la imparable prosperidad de toda esta zona del norte de Inglaterra. El primer paso ha sido el matrimonio entre Newcastle-upon-Tyne y Gateshead, las dos grandes metrópolis del antiguo reino de Northumbria, cuyo compromiso se ha sellado con un puente que, en lugar de separarlas, como los otros seis que ya existían, busca unirlas para siempre.

    Diseñado por Wilkinson Eyre Architects, el Millenium Bridge es una de esas obras que marcan un antes y un después en el diseño de puentes. Se abre y cierra, imitando los párpados de un ojo y sólo por verlo funcionar ya valdría la pena acercarse a esta parte de Gran Bretaña. Sin embargo, existen otras muchas cosas que ver, y no sólo en estas dos ciudades, sino también a lo largo del trayecto que las separa del mar del Norte. Hay que comenzar explorando los nuevos centros culturales que han surgido a ambos lados del puente.

    En Gateshead ya hace más de un año que funciona Baltic, un antiguo almacén de grano reconvertido en una de las galerías más vanguardistas del país. Por sus cinco pisos de exposiciones se pueden ver todo tipo de revolucionarias propuestas plásticas. A dos pasos, Norman Foster está a punto de terminar Sage, uno de sus proyectos más ambiciosos y originales en forma de gusano plateado. Se trata de un inmenso centro dedicado a la música que incluye salas de conciertos, una academia adaptada a las necesidades del siglo XXI y el Instituto Nacional dedicado a la música folk.

    En la misma orilla del río, se ha instalado un larguísimo museo de escultura al aire libre que termina , cerca de veinte kilómetros más adelante, con veintitantas figuras en bronce conversando frente al mar, diseñadas por Juan Muñoz. Por otra parte, Newcastle ha transformado muchos de los antiguos edificios portuarios, que concentraban el comercio del carbón y el acero, en hoteles, restaurantes y bares de diseño. Bajo la sombra de edificios tan emblemáticos como el castillo al que la ciudad debe su nombre por haber sido reconstruido en el siglo XI sobre el fuerte romano que marcaba el comienzo de la mítica muralla de Adriano o de sus seis puentes históricos, miles de jóvenes se reúnen cada fin de semana en lo que ya se conoce como uno de los puntos de encuentro de la movida británica.

    Vale la pena observar cada uno de estos puentes, verdaderas obras maestras de la ingeniería de su época. Es algo que se puede hacer desde los barcos que surcan el río, pero también a pie o en bicicleta. El más antiguo es el Swing Bridge, construido a mediados del siglo XIX sobre las ruinas de Pons Aelius, punto estratégico en esta zona fronteriza del Imperio Romano desde el 122 de nuestra era. Se abre girando sobre sí mismo a través de un curioso sistema hidráulico.

    Por encima de él está el High Level Bridge, donde por primera vez se combinaron dos niveles superpuestos, uno dedicado al tráfico rodado y otro al ferrocarril. Fue inaugurado por la reina Victoria en 1849. El más famoso de todos ellos es, sin embargo, el Tyne Bridge, que también fue un hito a principios del XX, sirviendo de modelo para otros tan legendarios como el Sydney Harbour Bridge.

    Después de acercarse al mar del Norte, pasando por varios fuertes romanos, un castillo normando y restos de un par de monasterios benedictinos del siglo XII, además de explorar el casco antiguo de Newcastle, hay que reservar para el final una escapada al Ángel del Norte. Se trata de una obra de Anthony Gormley, una inmensa escultura de más de veinte metros de altura por cuarenta de envergadura, la más grande de Reino Unido, que da la bienvenida a todos los viajeros que utilizan la autovía que une Londres con Escocia, a su paso por Gateshead.

    21/01/2007

    Rincones del mundo: Friburgo, la utopía real

    Friburgo de Brisgovia (en alemán Freiburg im Breisgau) es una ciudad de 215.000 habitantes del Land de Baden-Wurtemberg (Alemania). Está situada en un hermoso entorno donde las montañas se suavizan ante la cercanía del valle del Rin. Fue fundada en 1120 por el duque Conrado de Zähringen y dotada de privilegios municipales según el modelo foral de Colonia. Su bien conservado casco antiguo y su actividad cultural la hacen ser muy visitada por turistas.

    El edificio más famoso y monumento característico de la ciudad es la Catedral. Su torre de 116 metros de altura es una de las obras maestras de la arquitectura gótica, razón por la cual el escritor Carl Jakob Burckhard también la llamó "la torre más bella de la Cristiandad". La plaza de la Catedral (Münsterplatz) es el punto central y el corazón de la ciudad. El mercado artesanal sigue reuniéndose allí, haciendo que pasear por la plaza sea un placer, en medio del bullicio y de los olores a flores, madera, ceras y a salchichas a la plancha. También en la plaza de la Catedral se encuentra el edificio histórico de los grandes almacenes, que originalmente se edificó como almacén aduanero.

    En torno a esta plaza se agrupa el encantador casco antiguo. El clima húmedo de la Selva Negra genera una abundancia de aguas que discurren rumorosas por pequeños regueros a cielo abierto (los "Bächle") a lo largo de las calles del centro, que enriquecen aún más si cabe el agradable paseo por sus rincones. No se puede decir que se trate de una ciudad cuajada de edificios sorprendentes. Ninguno de ellos es excepcional. Pero el conjunto es armonioso y bello. Los elementos más importantes de la urbe están recogidos en un cuadrado enmarcado por las calles: Werderring, Rotteckring, Friedrichring, Leopoldring, Schlosberring, Rempartstrase y Wallstrase.

    Friburgo cuenta con una amplia gama de museos con una atractiva oferta. De entre ellos destaca el Museo Agustino, que se ubica en un entorno agradable, en un viejo convento de los Agustinos. Se trata del museo más rico de la ciudad, con obras que fueron destinadas a conventos del entorno del Rin: Baden, Alsacia y entorno del lago de Constanza. Las esculturas originales de la Catedral de Friburgo junto con cuadros y artesanados de distintas épocas estilísticas han encontrado aquí su nuevo hogar. Otros museos son: el Museo de Historia Urbana, el Museo de Fasnet, el Museo Adelhauser, el Museo de Prehistoria y Protohistoria o la Casa de las figuras de plomo.

    Pero la vida cultural de Friburgo no se limita a sus museos. Ocho teatros estatales, dos orquestas, coros, cines, bibliotecas y galerías atraen a los visitantes. La ciudad ofrece una amplia oferta musical: conciertos clásicos, representaciones de jazz, la Fiesta de la música en los patios interiores o la Fiesta de la música bajo carpa dan vida a la cultura musical. Debido al favorable clima se realizan muchos eventos al aire libre, incluidos representaciones teatrales y conciertos.

    El clima cultural de la ciudad no sería el mismo sin los casi 30.000 estudiantes universitarios cursando estudios superiores en varias instituciones educativas. Destaca la Universidad de Albert Ludwig, fundada en 1457.

    Su variedad cultural, las coloridas y amenas fiestas callejeras y de barrio, la cercanía a la famosa región vinícola y a la Selva Negra, su relajada atmósfera y una conseguida mezcla de bares constituyen la imagen casi perfecta de la bicicletera ciudad de Friburgo, en la que el tiempo libre tiene una importancia mayor que en el resto del país.

    Sin embargo, Friburgo no es sólo un ciudad romántica; es también una reconocida sede científica y la “capital ecológica de Alemania”. Durante varias décadas, Friburgo ha sido un bastión del Partido Verde alemán, que en 2002 obtuvo la alcaldía y ahora gobierna con el 30% de los votos. Desde principios de los setenta, en Friburgo se han aplicado o mejorado nuevas medidas, a menudo muy innovadoras, respetuosas con el medio ambiente. En el trienio 1970-1973 se introdujo el carril bici, se mejoró la red de tranvías y se peatonalizó todo el centro de la ciudad.

    Las bicicletas son la base del sistema de transportes de Friburgo. Desde 1970 hasta ahora, la ciudad ha pasado de tener 29 kilómetros de carril bici a más de 500 kilómetros. A los propios habitantes de la ciudad les gusta presumir de que en Friburgo hay 3 bicis por cada dos ciudadanos.

    En la ciudad no hay atascos ni ruidos. Los trayectos sobre dos ruedas no son largos gracias a que la ciudad es relativamente pequeña (15.300 hectáreas, de las que el 40% es bosque), y la política de transportes se completa con una de urbanismo que evita que Friburgo crezca demasiado.

    La clave del éxito de su sistema de transportes reside en la eficacia con la que los diferentes medios de transporte se interconectan entre sí, por ejemplo, la principal estación de tren también acoge paradas de autobús y tranvía. Junto a la estación central, un aparcamiento vigilado y con techo con cabida para 1.001 bicicletas que hace posible la combinación de tren y bici en el desplazamiento diario al trabajo. Esta instalación ofrece además reparación y alquiler de bicis, y alberga una agencia de coches compartidos. Este sistema, denominado Car Sharing, funciona en toda Alemania y permite usar coches por horas o días a un precio inferior que el alquiler tradicional.

    La extensa red de tranvías y carriles-bici, así como las iniciativas para que los ciudadanos dejen su transporte privado en aparcamientos habilitados en las estaciones, hacen que el transporte público no sólo sea una alternativa eficaz, sino además atractiva. Hay otros proyectos en desarrollo como el nuevo Breisgau S-Bahn , que requerirá una inversión de 400 millones de euros: se trata de un cercanías que comunicará Friburgo con los pueblos de los alrededores.

    La agencia de Car Sharing friburguesa tiene más de 100 vehículos. Muchos de sus usuarios viven en el barrio superecológico de Vauban, un distrito sin coches ni humos, abastecido por energía solar. Antiguo cuartel de las fuerzas de ocupación francesas, en 1993 Vauban pasó a manos del Ayuntamiento, que decidió construir un barrio ecológico respetando el arbolado. La mayoría de las casas tiene placas solares para su consumo energético. Algunas ni siquiera necesitan calefacción gracias a su construcción con materiales que aprovechan al máximo el calor del sol y proporcionan un aislamiento óptimo. Otras generan más energía de la que necesitan, que venden a la compañía eléctrica local. Así amortizan en diez años el costo de la instalación.

    Dentro de Vauban no está permitido aparcar más que excepcionalmente, y casi no hay tráfico. No extraña que sea el distrito con más niños de Alemania: allí, la calle es el patio de juegos. Sólo el tranvía recorre la vía principal del barrio. Se trataba de que el camino hasta la parada del tranvía fuera más corto que hasta el garaje, como medida disuasoria. Y, desde luego, fue un éxito: de las 500 familias que viven en Vauban, 400 no tienen coche.

    Conocida como la "ciudad solar" de Alemania (es la ciudad alemana con más horas de sol), Friburgo ha hecho cuantiosas inversiones en energías renovables. Más de 10.000 personas trabajan en el sector del medio ambiente en Friburgo y alrededores, mayoritariamente en empresas relacionadas con la energía solar, que factura 1.000 millones de euros al año. Las dotaciones para la clasificación de residuos y su reciclaje están muy extendidas y los barrios de nueva planta se han levantado teniendo en cuenta el impacto ambiental.

    Estas medidas van más allá del mero efecto positivo sobre el medio ambiente, también mejoran la calidad de vida. En palabras de uno de sus ciudadanos: "Vivir en una ecociudad como Friburgo transmite una forma constructiva de pensar en el futuro".

    02/11/2006

    Rincones del mundo: Copenhague, la joya danesa

    Copenhague (en danés, København -pronunciado "ku-ven-havn"-) es la capital y principal ciudad de Dinamarca. Se encuentra ubicada en la isla de Selandia (Sjælland). Actualmente es la sede del Parlamento y de la Monarquía danesa.

    El área metropolitana cuenta con 1.089.957 habitantes. La ciudad tiene puerto marítimo y aéreo (Aeropuerto Kastrup), dos líneas de metro y una amplia oferta de hoteles, apartamentos y sitios para acampar.

    En el momento de su fundación, poco después del año 1000, fue bautizada con el sencillo nombre de havn que en danés significa puerto o "muelle". Con el tiempo el nombre se hizo más complicado, dando lugar a La bahía de los mercaderes, o Kjøbenhavn, nombre que derivó en København (Copenhague).

    La primera mención escrita de la existencia de Copenhague como asentamiento data de 1043. En aquella época el puerto era de poca importancia, pero por diferentes circunstancias históricas fue creciendo en tamaño y en relevancia. La ciudad fue parcialmente destruida por grandes incendios en 1728 y 1795. Además fue bombardeada en 1801 y 1807 por Inglaterra.

    Copenhague es una de las ciudades europeas más avanzadas. Una ciudad manejable, limpia y cívica, que sigue un modelo de urbanismo de líneas regulares y carácter funcional. Las gentes son amables, deseosas de ayudar al visitante y sobre todo muy educadas. Pese al supuesto frío norteño, las calles respiran vida y jovialidad. El tema de transporte es de lo primero que llama la atención. Hay una buena red combinada de tren, metro y bus urbano que posibilita que la ciudad se recorra fácilmente hasta el punto de que dos días bastan para ver casi todo.

    No obstante la mayor parte de su tráfico rodado se realiza en bicicleta y la gente las aparca sin candado. El nivel de delincuencia es prácticamente inexistente así que sus habitantes están muy relajados en ese sentido. De hecho hay bicicletas para turistas que funcionan con moneda como los carros de un supermercado. La ciudad está plagada de carriles bicis con su propia señalización y es que los daneses son muy estrictos con todas las normas, también con las de tráfico.

    La excepción a las normas está en Christiania, un antiguo barrio militar reconvertido en comuna hippie que vive al margen de las exigencias de Copenhague. Destaca por su estupendo ambiente muy liberal, especialmente multirracial e imbuido de cultura urbana, música, skate, graffiti, etc. y en el que el hachís y su venta están permitidos. Aunque es una isla anexa a la ciudad, es como un pequeño mundo aparte lleno de color, en el que la única regla expresa es no sacar fotos.

    El eje de la Copenhague es la calle Stroget, la vía peatonal más larga del mundo que cruza un par de amplias plazas con agradables cafés. El otro paseo importante de la ciudad es el Nyhavn, un canal repleto de bares y restaurantes. Además de las terrazas que están a la orden del día, aquí también se reúnen sus habitantes más jóvenes en verano para disfrutar de una suerte de “botellón” pacífico. Hay que aprovechar, ya que en invierno las horas de sol son escasas.

    Entre los monumentos destaca la famosa Sirenita, cuya leyenda es mayor que su magnitud real, de poco más de metro y medio de altura. Eso si, las colas para fotografiarse con ella no dejan duda acerca de su carisma. El turista se puede acercar a esta zona tomando un bote, por placer más que necesidad. Tampoco se puede dejar pasar el Tívoli, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. Hay que visitarlo de tarde o de noche, cuando llama la atención con toda su luz y a la vez todo el sabor del pasado.

    También son de interés los castillos residenciales de Christiansborg y Amaliemborg o el de Rosenborg, que guarda las joyas de la corona, todos rodeados de jardines, bien integrados en la ciudad. En el barrio comercial de Vesterbro, zona nueva de concentración hotelera, destacan el Teatro Nuevo, el Museo de la Ciudad, el planetario Tycho Brahe o la fábrica de cervezas de Carlsberg. Pero Copenhague es en esencia una ciudad para pasear, con zonas verdes, parques, lagos artificiales y una gran racionalización del espacio.

    07/11/2005

    Rincones del mundo: Besançon, la ciudad añorada por Víctor Hugo

    Besançon, capital de un condado frondoso, francesa hasta principios del siglo XVII, cuando los ejércitos de Louis XIV se vieron forzados a replegarse hacia el interior del reino. “Besançon, vieille ville espagnol” (Besançon, antigua ciudad española) añorada por Víctor Hugo, donde nació en 1802. Ciudad de poetas, de utópicos, de inventores ingeniosos, de ingenieros de talento, la lista de celebridades de aquí originarias es larga y recordada con orgullo: Fourier, Godillot, Granvelle, Jouffroy d’Abbans, Auguste y Louis Lumière, Nodier, Pergaud, Proudhon… Una puerta bien custodiada, ciudad-frontera, ciudad-guarnición coronada por las fortificaciones de Vauban y las colinas que la rodean.
    La historia de Besançon, bajo la autoridad del imperio alemán antes de estar bajo la tutela del rey de Francia, confiere a la arquitectura de la capital regional un carácter contrastado, rico y, a menudo, sorprendente. Erigida según los planos de Vauban entre 1674 y 1711, la Citadelle domina la ciudad y parece velar por ella desde entonces…El Palacio Granvelle, riquísima residencia del canciller del Emperador Carlos V, acoge el museo del Tiempo, y provoca admiración tanto por su arquitectura como por sus colecciones. El Museo de Bellas Artes, creado en 1694, reúne la más antigua colección pública francesa.
    La Citadelle no solo domina Besançon desde lo alto: es también el elemento más determinante, el alma, la acrópolis al mismo tiempo que la firma. Obra militar en su origen, guarda hoy tesoros de conocimientos museográficos.
    El jardín zoológico, paso obligado y el lugar más frecuentado del Franco Condado, no se conforma con la presentación de especies por el simple placer de su contemplación. La preservación de especies en vías de desaparición se inscribe también en la misión de este lugar lleno de colorido. El Aquarium, el Insectarium, y el Noctarium completan la presentación de la actividad del Museo de Historia Natural.
    La Citadelle es también un lugar de memoria. El Museo Comtois conserva asimismo colecciones de etnografía regional entre las más ricas de Francia. El Museo de la Resistencia y de la Deportación nos recuerda que el lugar ha quedado también adscrito a la historia trágica del siglo XX. A través de las salas que presentan de manera didáctica la guerra, la derrota, la liberación…es necesario recorrer estos lugares recordando que aquí muchos hombres pagaron con su vida el precio de la libertad.
    Clasificada tercera ciudad de Francia por su calidad de vida en 2003, Besançon ostenta este merecido título con gran orgullo. La capital de una de las regiones mas arboladas de Francia da así un ejemplo sorprendente de sabio equilibrio entre un desarrollo urbano dinámico y la preservación de espacios naturales ofreciendo más de 120kms. de recorridos señalizados.
    En el corazón de la ciudad, el Parque Micaud, creado en 1843 por el arquitecto Delacroix, se extiende por más de 3 hectáreas. En este verdadero pulmón verde de la ciudad, la naturaleza ofrece un espectáculo sin medida. Recorrer sus senderos disfrutando de vistas excepcionales sobre el río Doubs, la Citadelle o las colinas que rodean la ciudad es un verdadero placer.
    El Doubs, omnipresente en este paisaje urbano, permite la práctica tranquila del turismo fluvial. Las barcas y  botes atracados en el puerto fluvial acogen  amablemente a los navegantes de un día, embarcados a bordo de "bateaux mouches" que les hacen descubrir la ciudad a ritmo de la corriente.

    En la periferia de la ciudad, los bosques de Chailluz y de Bregilles ofrecen más de 1780 hectáreas de juego a los fieles de una naturaleza virgen y soberana. Senderos señalizados, áreas de pic-nic, parques de visión de animales donde podemos admirar jabalíes, gamos, cabras y otros ciervos, aquí todo participa al emocionante encuentro del hombre con la naturaleza. No lejos de allí, el campo de golf de la Chevillotte permite la práctica de este deporte en un marco verde y encantador.
    Tierra de saber vivir ancestral, el Franco Condado guarda numerosas especialidades de la tierra y de gastronomía cuya reputación rebasa las fronteras del condado. Los vinos del Jura, las salazones del Haut Doubs, los quesos de denominación de origen (DOC)… y todas las recetas que les añaden  valor, no podrían ser ignoradas por el visitante curioso y epicúreo. En Besançon, donde reencontramos todos estos sabores, especialmente en el formidable mercado cubierto o en los comerciantes amantes de su región, hay abundantes sitios donde sentarse a la mesa cuya cocina hace un elogio a estos productos auténticos, naturales y deliciosos. La cima de excelencia de estos numerosos restaurantes, el Mungo Park, reconocido por el gremio, es uno de los ejemplos más emblemáticos. El gusto, de una extrema finura y una delicada originalidad le harán descubrir todos los sabores íntimos de una región que parece esconderse, sin duda para hacerse apreciar mejor.
    20/09/2005

    Rincones del mundo: Santorini, luna azul del Egeo

    Es la joya de las Cycladas. Es absolutamente diferente a todas las islas Cycladas o a cualquier isla del Egeo. Su configuración geológica le da esa belleza salvaje y única. La isla toma su forma actual al hundirse la caldera del enorme volcán. Su capital es el pueblo de Thira y su principal puerto el de Acinios. Su suelo principalmente es volcánico. Habitada al menos desde el 3.000 a. de C. por los fenicios, tiene su apogeo con los Dorios del 2.000 al 1.550 a. de C., año que interrumpió su desarrollo debido a la tremenda y apocalíptica explosión del volcán. Existe una teoría, según la cual, en Santorini pudo encontrarse la perdida Atlántida. Tiene forma de media luna y en su parte interior, donde antiguamente estaba el gran volcán, existen otra serie de islas, de menor tamaño, pero muy interesantes y bellas. Al oeste es escarpada y rocosa, destacando su gran precipicio sobre el mar, mientras que al sur va descendiendo lentamente hasta el mar, formando una gran llanura fértil.

    Thira, la capital, es quizás el pueblo más bello y singular del Egeo. Se encuentra construida y asomada sobre el extremo de un precipicio que mira sobre el hueco dejado por el volcán. Este hueco se conoce como Caldera, ahora ocupado por el mar. Tiene un pequeño puerto debajo que esta comunicado con Thira con un funicular o con cientos de peldaños, si se desea subir a pie o a lomos de los numerosos burros que realizan esta costosa labor diariamente. Asimismo, desde este puerto parten las barquitas que realizan las muy aconsejables excursiones a las islas interiores de Nea Cameni, con sus aguas calientes, Palea Kameni y a la bellísima vecina Thirassia, que surge como una copia de Santorini pero aún más autentica junto al pequeño pero sorprendente islote de Aspro. La belleza de Thira puede deberse al contraste de la roca oscura del lugar con las blancas casitas de una arquitectura única, de casas pequeñas y como salidas de un cuento, sus cúpulas, sus pasajes (estrechos y laberínticos), sus multicolores ventanas y puertas de madera labrada. Destacan sus catedrales, tanto la católica como la ortodoxa y su museo arqueológico. Junto a Thira, al norte, está Imerovigli, parecida a la primera pero con casas más modernas y con un respeto absoluto a la arquitectura tradicional de la isla. Al sur, deben visitar Acrotiri y su recién desenterrado de la lava recinto arqueológico, que comprende un pueblo entero en perfecto estado tal y como se encontraba en el momento de la explosión del volcán. Pero entre todos destaca el pueblo de IA, desde donde se dice se puede disfrutar del más bello atardecer, asomados desde el acantilado a las aguas del Egeo. Es un pueblo que conserva toda su tradición y autenticidad de ambiente tranquilo y sosegado, con las casas más bellas de intensos colores sobre la blanca cal, cúpulas, palacios y casas señoriales.

    Otras poblaciones destacables son entre otras, Emborio, Gulas y su torre cuadrada, Kamari, Pirgos y su pueblo escalonado, Mesaria y sus casas señoriales, Vozonas, Exo Gonia y Mesa Gonia, Megolojori y su pequeño templo clásico, Finikia, Monolithos y su tranquilo ambiente, etc...

    Las grandes playas se encuentran al este de la isla y muchas son de arenas negras e incluso rojas. Destaca toda la costa que va desde Monolithos a Acrotiri, Aspri Ammos, Kokini Ammos, Kamari, Perissa, Peribolos y su extremo Exomitis, Mesa Pigadia. Al norte la rocosa playa de Blijada, Armeni, Amudi y Baxedes.

    Para comer bien en Santorini pueden ir al restaurante Sphinx (Fira), Alexandria y Selini. En Peribolas el Leonidas, en Exo Gonia el Surupo, en Bizona el Kritikos, en IA el Kukumablos. En Monolithos, en la misma playa a espaldas del aeropuerto, el maravilloso Tomata y el Action Follie. Para las copas, los discobares de Energy, Every Day, Just Blue, Trip, Kyra Thira, Drum, la gran Koo y Enigma, además del Casablanca (uno de los más conocidos), el 33 (ambiente griego) y las 24 horas del Lemoni. Desde IA baja una carretera a un pequeño puertecito pesquero, que poca gente conoce, ideal para comer junto al mar el mejor pescado de la isla.

    ODA A SANTORINI

    El oscuro placer ardiente que yo busco

    por este mar de luz y de esperanzas,

    placer de ser aquel niño de estrellas

    que sueño de ángel un día se sintió,

    me trajo aquí, cual nave a la deriva,

    hasta tu puerto de escarpadas cenizas,

    luna azul del Egeo, adormecido

    fuego que, como el ave, renace en su inmolar.

    Isla del cielo, nacida de la llama,

    yerma de verde y fértil de hecatombes,

    tanto te deseaba y te quería

    que, antes de poseerte en tus abismos,

    cual eres yo te amaba ya, hija del alba

    con viñas aferradas a la vida,

    riscos de hacha, playas de lava gélida,

    donde, como las rocas, el hombre llora su cantar.

    Josep Piera