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27/01/2007 Vidas de película: Al-Rakuniyya, entre el amor y la poesíaHafsa bint al-Hayy al-Rakuniyya es una de las poetisas arábigo-andaluzas más famosas de al-Andalus, y la más celebre de Granada. Hija de un noble de origen beréber, rico e influyente personaje de esta ciudad, nació hacia el año 1135 (año 530 de la Hégira), según la mayoría de sus biógrafos, en la ciudad de Granada. Allí pasó su infancia y juventud en un contexto de intensa agitación política, que asistió a la caída del Imperio Almorávide y la instauración del Califato Almohade. Alabada por su cultura e ingenio, al igual que por su belleza, estas cualidades le permitieron ocupar pronto un lugar destacado en la Corte almorávide de Granada, donde desarrolló una intensa actividad literaria y educativa, y alcanzó rápidamente la fama. Célebre también fuera de Granada, fue enviada a Rabat (1158) con un grupo de poetas y nobles granadinos ante el califa Abd al-Mumin, quien le concedió el feudo de Rakuna, cerca de Granada, epónimo del que procede el nombre con el que fue conocida la poetisa, al-Rakuniyya. Sería en el ambiente cortesano de Granada donde conocería al poeta granadino Abu Yafar ibn Said, del ilustre linaje de los Banu Said, con el que inició una pública relación amorosa hacia el año 1154. A raíz de esta relación, ambos amantes desarrollaron un intenso intercambio de poemas amorosos, que se han conservado hasta nuestros días. Asimismo sus amoríos fueron cantados por los poetas de su grupo literario. La situación se complicó en el año 1156, cuando llegó a Granada el gobernador almohade, el príncipe Abu Said ‘Utmãn, hijo del Califa Abd al-Mumin, quien se enamoró de la poetisa. En un principio, Hafsa rechazó al gobernador, pero finalmente se convirtió en su amante, quizá cansada de las veleidades amorosas de Abu Yafar o por presiones del príncipe hacia ella o su familia. Esta situación originaría un conflictivo triángulo amoroso. Abu Yafar, que había sido amigo y secretario del príncipe, hizo a éste objeto de sus sátiras, y acabó participando en una rebelión política contra el gobernador, razón por la que éste lo mandó encarcelar y finalmente crucificar en el año 1163, en Málaga. Hafsa lloró la prisión y la
muerte de su amante en sentidos versos y llegó a llevar luto de viuda por él,
a pesar de las amenazas del gobernador. Se retiró de la Corte, abandonando
finalmente la actividad poética y centrándose, a partir de entonces, en la
enseñanza. Vivió de este modo durante una parte importante de su vida, hasta
que, hacia el año 1184, aceptó la invitación del Califa Yaqud al-Mansur y se dirigió
a Marrakech para dirigir la educación de las princesas almohades. Allí
permaneció hasta 1191, año de su muerte.
Hafsa
es la poetisa arábigo-andaluza de la que se conserva un mayor volumen de su
producción poética, gracias, sobre todo, al interés de sus biógrafos y de la
familia Banu Said. En total, han llegado hasta nuestros días diecisiete poemas,
de gran calidad literaria. Heredera de la tradición poética árabe, sin
embargo, Hafsa, al contrario de lo que es habitual en ésta, es capaz de
expresar, con gran belleza, sus sentimientos reales en un leguaje llano y espontáneo.
La mayoría de sus versos son de
tipo amoroso, dirigidos a Abu Yafar, aunque hay algunos satíricos y de elogio a
Abu Said, alcanzando la cima de su inspiración en aquéllos en los que se
lamenta de la prisión y muerte de su amante. Muestra de las mujeres
independientes y cultas de la época de esplendor de al-Andalus, Hafsa fue muy
respetada, a pesar de sus aparentes libertades, en su época y por los biógrafos
posteriores, que la consideraron como una gran poetisa. Ibn al-Jatib dijo de
ella: «Granadina, fue única en su tiempo por su belleza, elegancia, cultura
literaria y mordacidad». 03/12/2005 Vidas de película: William Lamport, el verdadero ZorroWilliam Lamport nació en Wexford, un neblinoso puerto irlandés situado al sur de la isla, en el año 1615. Era hijo de Richard y Anastasia, y nieto de Patrick, un famoso viejo inglés, católico y acaudalado, que había invertido parte de su fortuna en comprarse un castillo con vistas a la bahía de Rosslare, al sur de Wexford. El viejo Patrick era un fanático de la escaramuza y se alistaba en cualquier manifestación donde hubiera que batirse cuerpo a cuerpo; en su biografía consta, por ejemplo, su participación en la batalla de Kinsale, aquel episodio histórico donde el Ejército irlandés se batió contra 3.300 soldados españoles que desembarcaron en la isla bajo las órdenes de don Juan del Águila. Desde niño, William Lamport se sintió contagiado por el espíritu justiciero de su abuelo, oía durante horas un monólogo donde el viejo Patrick, mientras paseaba por sus jardines y decapitaba de cuando en cuando una rosa con la punta de su bastón, desmontaba sus ideas sobre la justicia o contaba detalles de sus escaramuzas. El viejo Patrick ignoraba, o quizá no y lo hacía a mansalva, que aquellas historias que contaba mientras iba descabezando las rosas que con tanto esmero cuidaba su mujer, más las metamorfosis que experimentaría su nieto en dos libros del futuro, terminarían transformando a William en un superhéroe latino cuyo nombre de guerra sería El Zorro. William Lamport, para equilibrar la educación rijosa que le impartía su abuelo, estudió con los agustinos y los franciscanos en Wexford, y después, como todos los hijos de la burguesía irlandesa de entonces, viajó a Dublín para inscribirse en el colegio de los jesuitas. En 1628, su padre, Richard, alarmado porque los días de su hijo en la capital oscilaban entre la indolencia y el diseño mental, y ocioso, de proyectos inviables y enloquecidos, lo matriculó en una escuela en Londres con la idea de que un cambio de aires, y de nieblas, le hiciera, a sus trece años cumplidos, sentar cabeza. Pero en cuanto William cruzó el mar de Irlanda, o más bien cuando iba cruzándolo, se interesó por la historia que contaba un marinero de sable y pañoleta en la cabeza, una historia verídica sobre las injusticias que sufría la gente común bajo el gobierno de Oliver Cromwell. Al oír aquello, William, que no perdía detalle ni del relato ni de las montañas de Snowdonia que se veían en el horizonte, sintió cómo se le disparaban la conciencia social y el gusto por la escaramuza que le había implantado su abuelo en sus paseos por los jardines de Rosslare, y nada más tocar tierra inglesa en el puerto de Portsmouth, aceptó la invitación que le hizo el marinero para que se enrolara en la tripulación de otro barco donde todos llevaban también sable y pañoleta, y parche en el ojo los más clásicos. Así que durante varios meses, William Lamport participó en toda clase de asaltos y abordajes y, copiando las maneras de aquella tribu de piratas, se fue convirtiendo en un maestro del sable y en un espadachín experto, hasta que una tarde, conmovido por lo que él conocía como Tower of Bregon, que era la Torre de Hércules, pensó que ya había tenido suficiente de esa aventura canalla y regaló pañoleta y sable, y bajó por la escala del barco al puerto de A Coruña. Ahí dejó temporalmente la vida que le habían contado en los jardines de Rosslare y retomó la que deseaba para él su padre, inscribiéndose en el colegio de San Patricio, que además de ser el nombre del santo patrón de Irlanda, era el de su abuelo, y ya metido en el tema de los nombres decidió modificar el suyo, reorientarlo hacia uno que tuviera más que ver con el paisaje gallego, y así fue como después de algunas vueltas William Lamport se transformó en Guillén Lombardo, y a partir de la españolización de su nombre, que fue también en rigor la del hombre, fue combinando sus estudios en San Patricio con la espada y la escaramuza en diversos campos de batalla: primero se enroló en uno de los regimientos irlandeses que peleaban bajo las órdenes de la corona, y más tarde, ya con el colegio abandonado, ingresó como capitán en la Armada española y al poco protagonizó batallas heroicas en Nördlingen, en 1634, y en Fuenterrabía, en 1638. Para ese año, Guillén ya había escalado niveles en el organigrama monárquico y se había convertido en consejero y espadachín del duque de Olivares, el ministro principal de Felipe IV. Todos los logros militares de William o Guillén están escrupulosamente registrados en los anales de The Honourable Society of the Irish Brigade, una sociedad dedicada al estudio de los regimientos o soldados irlandeses que han prestado servicios fuera de su país. Las características físicas de Guillén Lombardo, que no son asunto menor si pensamos que casi trescientos años después iba a metamorfosearse en El Zorro, han llegado hasta nuestros días en un retrato que le hizo el pintor Rubens que pertenece a la colección del Timken Museum of Art de San Diego, California; ahí aparece Guillén Lombardo bajo el título de Retrato de un joven capitán, y lo que vemos en ese lienzo es un irlandés de pelo rizado y rojo, con facciones y cutis de niño, ojos claros y, al parecer, bajo de estatura, es decir, la antítesis del héroe latino, moreno y viril en que, luego de meterle mucha mano, iba a convertirse. En 1643, el duque de Olivares cayó en desgracia y Guillén Lombardo fue enviado a México con la misión de averiguar si el ex virrey apoyaba secretamente una rebelión en Portugal. Guillén, además de su fama de consejero lúcido y espadachín invencible, había cosechado un sólido prestigio de mujeriego y, de manera paralela, se había casado con Ana Cano y con ella había tenido a Levia Lombardo. Sus mujeres, las suyas y las que le habían dado tanto prestigio, se quedaron en España mientras él, una vez cruzado el mar, daba vuelo a sus venas de espadachín y conquistador pasando sin recato alguno, y sin mucha precaución, por las habitaciones de buena parte de las mujeres de la alta sociedad del México colonial, entre ellas la de Antonia Turcios, una rica y codiciada heredera, y la de la mujer del marqués de Cadereyta, el ex virrey cornudo que por esa causa terminaría complicándole a Guillén la vida. Unos meses después de su bulliciosa llegada a México, Lombardo fue arrestado, fugazmente juzgado y de inmediato encarcelado por las fuerzas de la Inquisición; se le acusaba de brujería; de conspirar, junto con una banda de indios y esclavos negros, contra el Gobierno, y de haber orillado a la ex virreina al adulterio. Esa primera estancia en la cárcel duró siete años y le sirvió para proyectar, aupado por su banda de indios y negros, un movimiento independentista, y también para aprender astrología y perfeccionar su brujería. Una joya, aquel irlandés de Wexford. El 26 de diciembre de 1650, valiéndose de la baraja, la pócima y la espada, escapó de prisión y durante los siguientes días, antes de que la Santa Inquisición volviera a aprehenderlo, organizó a las fuerzas autóctonas para hacer la guerra de independencia; Guillén, igual que su abuelo Patrick en Irlanda, no toleraba que un imperio pisoteara de esa forma a un pueblo. Durante sus siguientes nueve años de encierro escribió varios libelos contra la Inquisición y cerca de mil salmos en latín que a día de hoy aún siguen inéditos. El 19 de noviembre de 1659, Guillén Lombardo, que había sido William Lamport, fue condenado a muerte en la hoguera. Amarrado de pies y manos al palo y con las lenguas de fuego alcanzándole los pies, se las arregló para estrangularse antes de que tuviera lugar la indignidad de morir quemado. La fama de Lombardo se expandió por todo el mundo colonial y sirvió de inspiración para varias revueltas, algunas íntimas y patrióticas, como aquélla de fray Diego de la Cruz, un franciscano irlandés que oficiaba misas en Managua, que fue llevado a la cárcel en el momento en que elevaba desde el púlpito una oración por el alma de Guillén. Casi doscientos años más tarde, en 1872, el escritor mexicano Vicente Riva Palacio, inspirado por el estilo mosquetero de Dumas y rigurosamente documentado en las actas del archivo del Santo Oficio, escribió una novela basada en la vida de Guillén Lombardo que tituló Memorias de un impostor. Don Guillén de Lampart, rey de México. Riva Palacio, que era un entendido de las cifras cabalísticas, hace que su personaje, un Guillén Lombardo con el flanco esotérico reforzado, se defienda de los embates de la Inquisición fundamentando sus contraataques en el “principio de la vida”, en “la chispa divina” o “resplandor” que representa la palabra hebrea ziza, cuyo símbolo es la letra Z. “El amor a la ciencia nos reunió”, dice Lombardo, Lampart en la novela de Riva Palacio, “pero la ciencia es la luz, y la luz es libertad”. Años después, en 1919, Johnston McCulley, un periodista neoyorquino (de origen, por cierto, irlandés), escribió The curse of Capistrano, una pulp novel basada en la historia de Riva Palacio, y tuvo a bien aderezarla, o aligerarla, con dos novedades: el “Guillén de Lampart” que venía de “William Lamport” pasó a ser, vayan ustedes a saber cómo, “Diego de la Vega”, y la Z de ziza se convirtió en la inicial de su nombre de guerra: Zorro. Un año más tarde, Douglas Fairbanks escribió un guión basado en el libro de McCulley, donde Guillén se parecía más a Robin Hood que a William Lampart; después de acabarlo, el propio Fairbanks levantó la producción de la película y se asignó a sí mismo el papel protagónico de The mark of Zorro, la primera pieza de una secuela interminable que sigue reciclándose en la pantalla. De esta manera, William Lamport, aquel héroe irlandés que nació en el puerto de Wexford en el año 1615 fue objeto de la más paradójica de las celebridades: la de ser mundialmente famoso con otra patria, otro nombre, otra cara y otra historia. 19/11/2005 Vidas de película: Lucrecia Borgia, enterrada bajo el mitoLucrecia era hija de Rodrigo de Borja y su amante, Vanozza Catanei. Nació en Roma en 1480 y provenía de orígenes españoles, pero al trasladarse sus antepasados a Italia el apellido se italianizó. Rodrigo de Borja tenía una gran fortuna y era sobrino de Calixto III. Al morir éste consiguió por unanimidad (aunque se diría que compró el cargo) el pontificado en 1492 y se convirtió en el Papa Alejandro VI. Casó a su hija con sólo 13 años con Juan Sforza, y cuatro años más tarde, por impotencia por parte del esposo, disolvió el matrimonio y entregó a su hija al príncipe Alfonso de Bisceglie celebrando la boda en 1498. Al año siguiente Lucrecia tuvo descendencia, Rodrigo. Su padre la casó y descasó a conveniencia en un Vaticano corrupto del cual se decía que ni siquiera su propio regente, el Papa, creía en Dios, y Lucrecia terminó casándose en terceras nupcias con Alfonso de Este, duque de Ferrara. Sea como fuere, Lucrecia, en su juventud, casada o viuda, tuvo varios romances ilícitos o mal vistos que, por ser hija de quien era, la convirtieron en el punto de mira de los enemigos de Alejandro VI. Lucrecia llegó a asumir la autoridad en asuntos eclesiásticos y se dijo que uno de sus hijos fue concebido de forma incestuosa con su propio padre. Un año después de su boda con su tercer marido, cuando contaba con 22 años, falleció su padre, y otras familias igual de corruptas lucharon por quitarles el poder a Lucrecia y César (hermano de Lucrecia) en su propio favor. Julio II obligó a abdicar a César y tras su huida fue perseguido por Gonzalo Fernández de Córdoba quien lo encerró en una prisión española. Logró escapar, pero en Navarra tuvo una pelea cuyas heridas terminaron con su último aliento. A la muerte de Alfonso de Este en 1505, Lucrecia se convirtió en duquesa de Ferrara, y unos años más tarde, con sólo 32 años, cambió sus hábitos y costumbres, se volvió solitaria y retraída, se apartó de la gente y vivió así hasta 1519. En esa fecha Lucrecia estaba embarazada, y un complicado parto de una sietemesina la tuvo nueve días con fiebre para fallecer finalmente rodeada de la familia que le quedaba. Se dice que fue obligada a casarse con su primer marido, que aunque el segundo matrimonio se le impuso, fue feliz con su esposo, y que soportó como una dama las infidelidades de su tercer marido. Lucrecia Borgia venía de una familia corrupta como lo eran en aquella época todas las familias con poder, (asesinando a quienes molestaban) y tuvo una vida licenciosa, algo que hoy día se llamaría feminismo y libertad, no obstante, como he dicho antes, a Lucrecia se le mortificaba no por sus actos, sino por ser hija de quien era. Convirtiendo a Lucrecia en una leyenda negra que perdudaría, Victor Hugo relataba en una de sus obras que Lucrecia Borgia era la envenadora de su hijo y otros cinco amigos suyos, y para acabar la escena, su hijo moribundo la apuñalaba y mataba. Pero Lucrecia falleció por las fiebres de un mal parto. ¿Será verdad que Victor Hugo sólo buscaba el éxito del público, aquello que quería oir la gente deseosa de morbo y leyendas negras.? También Alejandro Dumas describe a Lucrecia como una asesina envenedadora, y no fueron los únicos. Para rematar y dar un vuelco a esta historia, un personaje muy documentado terminó con el mito de la malvada Lucrecia Borgia dando un giro radical a esta historia en la que el verdugo se convierte en víctima. Según los documentos e investigación aportados por Giusepe Campori que publicó en 1866 "Una víctima de la historia: Lucrecia Borgia", la joven jamás fue infiel a sus esposos y jamás utilizó el veneno que se decía. Para contribuir a la limpieza del nombre de esta joven noble prematuramente muerta, el historiador inglés William Thomas Walsh, la describió como una de las mujeres más virtuosas y dignas de alabanza. Lucrecia fue en realidad una mujer culta que asistía al teatro, leía, hablaba cuatro idiomas (italiano, latín, griego y español), era elegante y dedicaba muchas horas personalmente a la caridad. Pasó sus últimos años retirándose por largas temporadas al convento de San Bernardino, y finalmente falleció por complicaciones de su último parto. 28/10/2005 Vidas de película: Richard Chase, el vampiro de Sacramento"A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces... amenazas. Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas... que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir. Me siento observado... sé que alguien me vigila...." "...si devoré a esas personas fue porque tenía hambre y me estaba muriendo. Estas
declaraciones forman parte de una entrevista psiquiátrica a Richard
Tranton Chase, un asesino diagnosticado esquizofrénico paranoide tras
disparar, adagar, descuartizar, y beber la sangre de seis personas en
1977, ganándose el apodo de "el Vampiro de Sacramento". 28/09/2005 Vidas de película: Maimónides, de Moisés a MoisésEl 30 de marzo (14 de nisán) de 1135, en vísperas de Pésaj, (Pascua) nace en la aljama de Córdoba Moshé ben Maimón el sefardí, conocido entre los musulmanes como Abú Imram Musa ben Maimón ibn Abdalá. En Occidente se le seguiría conociendo como Maimónides, el doctor judío. Su nacimiento está registrado por Abraham Zacuto, en un texto llamado "El libro de los linajes".
De la familia de Maimónides se sabe que su padre era matemático y talmudista famoso en los círculos de Córdoba y Toledo. Su hermano David se desempeñaba como comerciante en joyas y su hermana Shulamit fue una excelente calígrafa de gran ayuda para Maimónides (RaMBaM, Rabí Moshé ben Maimón, para los judíos) en la redacción final de sus primeras obras.
En 1148, el sur de España (Sefarad en hebreo), es conquistado por los Almohades, una secta fanática del Corán que obliga a emigrar a judíos y cristianos a menos que se conviertan a la fe de Mahoma o decidan morir por sus creencias. Entre los que emigran al lado de la familia de Maimónides están el gramático y exegeta José Qimhí y Yehuda Ibn Tibbón, jefe de una gran casa de traductores. Llegan a Almería en 1151 y después a Fez (Marruecos). Durante el periodo de la intransigencia almohade, Maimónides y los suyos se hacen pasar por muslimes (Muslim, islámico en hebreo) y visten como tales, lo cual le permite a Maimónides estudiar el árabe, la poesía y las matemáticas. En su casa se convierte en un gran estudioso del Talmud y la Torá. En 1160, Maimónides escribe Iggéret Ha Semad (carta sobre la apostasía) donde defiende la situación de los anusim (cripto-judíos supuestamente convertidos al islamismo), haciendo gala de una enorme cantidad de citas talmúdicas y tanájicas (Tanaj, Biblia en hebreo). Sin embargo, la tranquilidad se rompe: en 1165, Rabí Yehuda Ibn Sosán, el más eminente rabino de Fez es reducido a prisión y ejecutado por habérsele encontrado "culpable" de judaizar. Maimónides se salva de quedar preso y ser ejecutado gracias a la mediación hecha ante los almohades por su amigo Abú L’Arab ibn Moisa. Ante esta situación, Maimónides emigra hacia la tierra de Israel y allí permanece por cinco meses, para luego instalarse en Egipto, donde reinaban los fatimíes, musulmanes más tolerantes que los almohades. En Alejandría, Maimónides se dedica al comercio de piedras preciosas, sin dejar por ello de continuar con sus trabajos filosóficos.
Mientras Maimónides está en Alejandría, su hermano David muere en un naufragio y con él se pierde toda la fortuna de la familia. Este hecho enferma gravemente a Maimónides, que casi muere porque somatiza el amor por su hermano y el miedo al futuro. Después de una larga convalecencia donde el filósofo lee los comentarios de Avicena sobre las teorías de Aristóteles, se acerca a la ciencia árabe del cielo y se aplica recetas y terapias creadas o mejoradas por él mismo, se dedica a la medicina a la par que comienza a dictar conferencias científicas, en especial sobre medicina, matemáticas y astronomía. La enfermedad le ha propiciado un espacio de conocimiento y profunda reflexión.
Cuando Saladino se apodera del Medio oriente, Moshé ben Maimón consigue una citación privilegiada como médico de cámara del visir Al Fadl. Se dice que por esta época, el rey Ricardo Corazón de León, el héroe de la tercera cruzada quiso atraerse al RaMBaM, pero éste desistió de irse a la corte del rey inglés como protesta a las matanzas de judíos hechas por los cruzados (otros sostienen que fue Malrico, gobernador cruzado, y no Ricardo, quien hizo tal petición).
Con el tiempo y los vastos conocimientos médicos de Maimónides, éste se convierte en un personaje de suma importancia en El Cairo (ahora vive en Fustat), tanto en la judería como en el mundo islámico, de donde se lo llama permanentemente para dar consejos, determinar certezas y hacer curaciones especializadas. Pero las envidias lo convierten en su centro. Incluso su amigo Abú L’Arab ibn Moisa lo acusa de relapso (que reincide en un pecado del que ya había hecho penitencia, o en una herejía a la que había renunciado, lo que en el Islam se condena con la muerte o el destierro) y, de no haber sido por la decidida defensa del visir Al Fadl, quien demuestra que el filósofo nunca se convirtió al Islam y por ello la condición de relapso no se le puede aplicar, el RaMBaM habría sido ejecutado o desterrado de Egipto (quizás a los desiertos del Sur). Pero el mazal (la estrella) de Maimónides sigue a su favor: a pesar de los tejemanejes de sus opositores, es nombrado Naguid (ra’is al yahud, jefe de los judíos) de todas las comunidades de Egipto. Paralelamente a estos acontecimientos, Samuel ben Alí, director de la madrasa (escuela islámica) de Bagdad, se dedicó a perseguir a Maimónides en el campo de la filosofía religiosa, buscando contradecirlo, sin lograr más resultados que acrecentar la fama y autoridad del RaMBaM.
El 13 de diciembre (20 de tevet) de 1204, muere Maimónides, es sepultado en Tiberiades y llorado por judíos y musulmanes. En su lápida, alguien escribió: Mi Mosé le Mosé, lo hayá ke Mosé (de Moisés -el bíblico- a Moisés -Maimónides-, no ha existido otro Moisés). En 70 años de vida, el RaMBaM escribió obras filosóficas, médicas, matemáticas y religiosas de enorme calibre para el desarrollo del pensamiento. Sólo en el aspecto religioso, Maimónides es el pensador judío más citado por los pensadores escolásticos, quienes conocieron parte de su obra al ser traducida al latín por la familia Tibbón. Guillermo de Auvernia, Alejandro de Hales, Nigerio de Bravante, san Alberto Magno y santo Tomás de Aquino lo mencionan frecuentemente y discuten sus doctrinas metafísicas, llegando incluso a experimentar el influjo y aprovechar las aportaciones de Rabbí Moyses Iudaeus, como lo llaman. Salvo el Antiguo Testamento (Tanaj), ninguna obra influyó tanto, en lo que se refiera a la literatura hebrea, en santo Tomás, como la de Moisés el egipcio…que se firmaba Moshé ben Maimón, el sefardí. Por la claridad y la concisión, por la temática y la universalidad, los libros de Maimónides, al sumarlos en su totalidad, parecieran haber sido escritos por varios sabios. Sus obras más importantes son "Repetición de la ley" y "Guía de los perplejos". La primera es una recopilación comentada de las normas legales, tradiciones y reglamentos contenidos en la Torah o ley mosaica y en el Talmud. La segunda obra, en una línea similar a la averroista, pretende conciliar el pensamiento aristotélico con la teología hebrea. En el terreno científico destaca su crítica frontal a la astrología, expuesta en una carta escrita a los rabinos del sur de Francia. En el campo de la medicina, su obra más comentada es el "Libro de los aforismos", tomados de textos de Galeno. Además, escribió tratados sobre higiene individual ("Discurso sobre el régimen de la salud") y sobre patologías particulares ("Sobre el asma", "Sobre las hemorroides", "Sobre los venenos y antídotos") que, traducidos al latín, tendrán una gran influencia en el mundo científico medieval europeo. 14/09/2005 Vidas de película: Panero, el poeta infinitamente envenenadoLeopoldo María Panero es un poeta, narrador y ensayista español nacido en Madrid en 1948. Hijo del poeta Leopoldo Panero y hermano de Juan Luis Panero, también poeta. Su vocación por la poesía, y por los pensamientos tormentosos, se evidenció desde muy niño. En su juventud mostró interés por la política y sus pensamientos encontraron afinidad con el comunismo. Con 16 años entró a formar parte del entonces prohibido Partido Comunista y leyó infinidad de textos sobre esa ideología. Debido a la represión ideológica que sufría el país en aquel entonces el escritor fue encarcelado durante un breve espacio de tiempo. Desde entonces y hasta los veintiún años, su vida fue cada vez más laberíntica, convirtiéndose en adicto al alcohol, sufriendo abundantes depresiones e incluso intentando suicidarse en dos ocasiones. En ese momento se le diagnosticó esquizofrenia y decidió voluntariamente ingresar en el manicomio de Tafira (Las Palmas de Gran Canaria), lugar en el que vive desde entonces y hasta la actualidad y donde mantiene vivo su interés por la literatura. 05/09/2005 Vidas de película: Abderramán I, el EmigradoAbderramán I (o ‘Abd al-Rahmán) nació en Damasco, actual Siria, en el año 734. Era nieto del califa Hisham de Damasco y príncipe de la dinastía Omeya, dinastía que en el año 749 era odiada y perseguida por los shiies, y en concreto por los abasidas, que habían conseguido el poder. Desde hace una década, las rencillas religiosas se habían convertido en cruentos enfrentamientos. En 750, el califa Abú el-Abás Abdalá, en señal de perdón y amistad, y para celebrar en torno a una mesa abundante de ricos manjares la amnistía que acababa de promulgar en favor de la familia de Abderramán, convocó a todos los Omeyas del califato a un banquete que tendría lugar en Abú Futrus, próspera e histórica ciudad de la llanura costera palestina. Era una trampa. Entre setenta y ochenta personas de la familia real omeya encontraron la muerte en aquel banquete envenenado, y sus miembros mutilados quedaron esparcidos entre bandejas de oro y bateas de alabastro. Abderramán y sus familiares más allegados, desconfiando del califa y sus palabras, no fueron al banquete y huyeron hacia Mesopotamia, perseguidos por espías y asesinos de los abasidas, que mataron a su hermano Yahya. Una noche atacaron su campamento, matando a otro de sus hermanos, y obligando a Abderramán a huir solo, dejando atrás incluso a su hijo. Se salvó gracias a que cruzó a nado el Éufrates, aunque a punto estuvo de morir. Llegó a Palestina, donde se pusieron a su servicio los maulas Selim y Badr. Estos le trajeron joyas y dinero de parte de sus hermanas y los tres consiguieron llegar a Suez. Durante cinco años viajó huyendo de un lugar a otro del norte de África, hasta encontrar refugio entre los beréberes de la tribu Nafza, cerca de Ceuta, de la que era originaria su madre. Con el apoyo de los sirios que habían servido a los Omeyas y aún permanecían en España, consiguió pasar a la Península: en agosto de 755 desembarcó en Almuñécar, consiguiendo el apoyo de los clientes omeyas de al-Andalus y de los yemeníes, enemigos del gobernador Yusuf al-Fihri. Un año más tarde fue proclamado emir independiente de al-Andalus en Archidona, derrotó al emir Yusuf al-Fihrí y entró triunfador en Córdoba. Sus 32 años de reinado fueron bastante turbulentos, con continuas rebeliones: una de ellas, encabezada por el antiguo emir, acabó con la ejecución de éste en 759. Otra, protagonizada en 777 por varios jefes árabes del nordeste peninsular, contó con el apoyo de Carlomagno, quien dirigió una expedición contra Zaragoza; la ciudad, aunque tomada por los rebeldes, no se entregó al rey de los francos, y en la precipitada retirada, éste perdió su retaguardia, mandada por el duque de Bretaña, Roldán, bajo el ataque de montañeses vascos en el desfiladero de Roncesvalles (gesta celebrada en la Chanson de Roland); las divisiones entre los rebeldes permitieron que Abderramán realizara una espectacular demostración de fuerza, con una campaña militar que recorrió Navarra, Aragón y Cataluña. Abderramán, que moriría en Córdoba en el año 788, consiguió mantenerse en el poder con el apoyo de un buen ejército, formado en su mayor parte por mercenarios beréberes; consolidó así a la dinastía Omeya, derrocada en Oriente, al frente de un emirato español cuya organización calcó del califato oriental; e inició la construcción de la mezquita de Córdoba, que quedaría para la posteridad como símbolo de aquel primer esplendor de la España musulmana. |
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